Luna de 9 a 5

El trunk show de Efraín Mogollón

Instagram es más que un lugar para compartir la cotidianidad: para nosotras, se convirtió en una puerta hacia el descubrimiento de un nuevo talento latinoamericano en la moda. Tanto nos enamoramos de sus piezas que decidimos contactarlo y trabajar juntos en un trunk show en Luna de Crystal.

Pero nos adelantamos. Déjennos explicarles cómo comenzó todo.

Michèle: Las redes sociales se han convertido en un útil de trabajo y exploración. De hecho, nosotras le llamamos “el último mundo”, donde clic tras clic vas llegando hasta el fondo. Hace unos meses yo llegué al último mundo de una muchacha venezolana que conocí aquí y me quedé siguiendo por Instagram. Un día vi una pieza que ella había subido que me encantó, y me dijo que era un diseñador venezolano. Coincidencialmente, para marzo, Crystal me había hablando de un vestido espectacular que le había visto a una muchacha en una boda. Sumamos dos y dos y nos dimos cuenta de que se trataba de la misma persona: Efraín Mogollón.

Yo había quedado enamorada de su colección, de los diseños románticos, femeninos, útiles y “ponibles”, del hecho de que hace piezas separadas —muchas blusas y faldas— que se pueden utilizar tanto para ocasiones formales como una boda como para hacer diligencia una tarde con unos jeans. Me encantó la versatilidad de su ropa, los vuelos, los lazos, los encajes de Bruselas, los algodones.

Armé una llamada de WhatsApp con él, y todo fluyó. Inmediatamente comenzamos a trabajar en el trunk show. Yo solo había visto las piezas por fotos, y me había enamorado, pero estaba ansiosa esperando las muestras. Cuando llegó el muestrario de 15 artículos, confirmé todo lo que me imaginaba: mi enamoramiento era justificado.

Crystal: La tela es DELICIOSA. Mi esposo, Mariano, inmediatamente dijo que quería hacerse camisas con ese algodón, una tela fresca, con una caída excelente que impresiona. Los lazos se veían preciosos en persona, tanto por la calidad de la tela como por la mano de obra —de hecho, como algunas no tienen forro y la terminación es tan pulcra, es muy fácil confundirse y ponerse la ropa al revés—.

Michèle: Es algodón colombiano, y el encaje de Bruselas viene de Ecuador. Todas las piezas son hechas en su natal Venezuela, dentro de su empresa familiar. Tener un producto completamente latinoamericano, desde la tela hasta la mano de obra, permite que el precio sea más competitivo.

Pero a todo esto, ¡nadie en República Dominicana sabía quién era él! Efraín es un nuevo talento, y no es lo mismo que trabajar con marcas más establecidas, como Lulu Frost y Oscar de la Renta: esto fue tomar un riesgo apostando por alguien en quien creíamos. Comenzamos a hacer un calentamiento por Snapchat y por Instagram, mostrando algunas de las piezas, esperando que nuestro público se interesara por esta colección.

Crystal: Esta última colección se llama Capri —con estampados de rayas y tonos azules, cremas y rosados—. Por ese referente geográfico se nos ocurrió bautizar el evento como El Limonero Trunk Show y ofrecer brindis de limonada, con limones en todos los arreglos florales de la tienda.

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Michèle: El día del trunk show nos dimos cuenta de que nuestras clientas en general respondieron positivamente al producto, y apreciaron la versatilidad, la comodidad, lo femenino, lo romántico, la buena terminación, el toque final de los lazos. Una de las cosas que me parece más increíble de su colección es que todo es mono-tamaño (one size). Él trabaja blusas holgadas y faldas ceñidas al cuerpo.

Crystal: Vi una de esas faldas y me dije “yo no entro ahí”. Señores, me cupo. Luego vino una persona tamaño 10 y también cupo. Yo le dije a Michèle que esta era la tela del futuro. Ambas nos mirábamos desconcertadas, preguntándonos que-lo-que-ta-pasando-aquí.

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Michèle: Sucede que Efraín tiene un corte y un patrón muy especializado, y por eso ha podido encontrar el equilibrio de confeccionar piezas de un solo tamaño. Las faldas envueltas, por ejemplo, se probaron en todos los cuerpos, desde las más gorditas a las más flaquitas, las que tienen muchas curvas y las que no tienen muchas, y a todas les quedaba.

Crystal: Las blusas están confeccionadas con un patrón más ancho, y las petite la llevan metidas a la cintura, con algo más ajustado debajo. Las personas que quieren llevarlas por fuera también se ven bien. Esto es también porque el lazo se amarra al momento, y con eso se controla el escote según el estilo en que se lleva la blusa.

Pero creo que fuera de esa novedad, nuestras clientas quedaron encantadas con el mismo Efraín, igual que nosotras: él es increíble como persona —es un muchacho de apenas 34 años, casado y con cuatro hijos—. Además, buscaba la forma de acomodar la ropa a las clientas, mientras no se comprometiera su visión: eso significa que muchas pudieron modificar el largo y el ajuste de las piezas que se llevaron.

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Michèle: Estos diseños con esos materiales van muy de acuerdo con nuestra vida isleña y la versatilidad que las mujeres andamos buscando a la hora de invertir en una pieza. Las clientas confiaron en nuestra intuición, y el trunk show de Efraín Mogollón en Luna de Crystal fue un éxito. Nos sentimos los tres muy contentos por la reacción. De hecho, esta experiencia nos ha inspirado a seguir trabajando no solo con Efraín, sino también con nuevos talentos latinoamericanos. Desde ya estamos haciendo los contactos en Colombia.

Crystal: En cuanto a Efraín, seguimos con una selección de sus piezas en la tienda y estamos preparando un segundo trunk show en diciembre. Y no se pierdan la entrevista que le hizo Edurne Azkonaga para la Gentleman de octubre. ¡Se van a dar cuenta de lo increíble que es él!

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FOTOS: FotoRuido