Luna celebra

Frescolitos Wedding: Pelo y maquillaje

¡Nunca pensé que el maquillaje de mi boda me podría estresar tanto! Cuando empecé a hacer las pruebas, sufría porque me sentía demasiado “producida”. Todas las pruebas lindas, pero con un look que no quería para ese día.

Me puse a pensar que mi boda iba a ser de tarde, y que lo más importante era que me viera natural, sobre todo porque quería que Mariano me viera a MÍ, no que viera tres capas de base y luego yo. También le tenía miedo a las pestañas, al bronceado, a las cejas… ¡Me estaba volviendo loca!

Yo, como suelo maquillarme mucho, me puse a practicar opciones por mí misma. Cuando me hice el look más natural, me di cuenta que no podía ser una novia con “nude lip”, porque simplemente no era yo.

Cuando finalmente tomé las decisiones más básicas de cómo quería el look, me puse a buscar fotos en internet. Aproveché que estaba en Nueva York buscando mi vestido de novia para hacer una prueba allá. Encontré una maquilladora que se llama Yumi Kaizuka. Ella me hizo estas pruebas. ¿Adivinen cuál look elegí? ¿Nude-Lip Bride or Red-Lip Bride?

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¡Nos fuimos con los labios rojos! Después de elegir el ganador, faltaba la gran tarea del peinado.

¡Qué dolor de cabeza! Mi pelo no se porta tan bien como el de mi querida Mich. Seguro que si Michi se hiciera ondas para durar una noche bailando, apostaríamos que luego de 11 horas parecería un hada intacta. Yo, en cambio, me “defleco”. Entonces, ya de por sí la decisión era recogerme el pelo.

Esto era complicado, por el simple hecho de que cuando me recojo el pelo me hago cola y se ve chula y juvenil, pero las veces que me he hecho un moño parezco “doña Crystal” –OK, soy una doñita desde los cinco años, ¡pero ustedes me entienden!–.

El punto es que empecé a buscar formas de recogerme el pelo que se parecieran a mí. Resulta que en esos días me estuve dejando crecer el pelo y me estuve haciendo muchas colas, siempre con el partido en el medio. Cada vez que me peinaba así, notaba que me decían: “¡Qué linda tu cola!”. Pensaba que mi cola no tenía nada distinto, hasta que se me ocurrió:  ¡Claro! ¡Era el simple partido al centro que gustaba tanto!

Entonces decidí hacerme pruebas de distintos moños, pero todos coincidían con ese partido. Increíblemente, tener un detalle tan simple así de claro hizo que mis pruebas fueran más exitosas.

¿Quién mejor que mi amada Camelia Almonte para interpretar lo que yo quería? Además de ser una bella persona, es talentosísima y tiene una paciencia que no se agota. Ha sido parte de cada moño que se ha hecho en mi casa, me peinó durante mi obra de teatro Glorious, en la cual interpretaba a Marie, y ha colado infinitas veces con nuestra Luna.

Por varias semanas y en ocasiones salteadas, cada vez que tenía más de dos ideas, ella venía a casa con sus mágicas manos a “inventar”.

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Me di cuenta de que mientras más me “deflecaba”, ¡más lindo se iba poniendo el moño! ¡Aprobado!

Tip colado: hay que tener algo similar a la pieza del pelo para las pruebas. Recuerdo que la mía no estuvo lista para ese entonces, pero yo me ponía un collar para simular, y eso ayuda mucho a visualizar.

Otro tip colado: Cuando te hagas las pruebas de peinado, debes tener fotos de todos los ángulos. No es recomendable tener que elegir un “mejor lado” para el día de tu boda. ¡Debe ser un peinado que se luzca 360 grados!

Aquí van unas fotitos del proceso de pelo y maquillaje de ese día. Me sequé el pelo yo misma como un día común y corriente. Luego, ya seco, me empezaron a hacer las anchoas y el peinado que habíamos practicado.

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Una cosa que nunca voy a olvidar fue que Camelia me había dejado una pequeña redecilla. Yo me la sentí en el carro de camino a la iglesia, y como pensé que había sido un error, me la quité. Por eso, desde que entré a la iglesia, como podrán ver en la foto de portada de esta entrada, ¡tengo ese flequito afuera!

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Lección a las novias: ¡No toquen su redecilla, está ahí por una razón! Pero al final, el flequito hasta me terminó gustando. ¡Se veía natural!